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Frases San Agustín: Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti

Representantes

pastoral005Los padres de familia, como primeros y principales educadores, deben asumir el derecho y el deber de ayudar a sus hijos a crecer en un ambiente de amor, comprensión y seguridad. Los padres que conocen tanto las posibilidades de sus hijos como las propias deficiencias y necesidades, pueden ayudar mucho a los educadores-docentes en su delicada y compleja labor. Son los padres de familia los que han de garantizar la coherencia y continuidad a la acción educativa del hogar completada en la escuela. Ambos agentes educativos comparten la misión de ayudar a crecer a la misma persona hijo-alumno.

Para lograr este objetivo que el padre de familia agustiniano:

  • Esté vinculado activamente a la comunidad educativa aceptando por encima de los intereses particulares que afectan la educación cristiana de todos los alumnos del centro educativo.
  • Establezca una relación habitual con los educadores-docentes de los propios hijos y así pueda garantizar que, entre unos y otros la educación de los hijos-alumnos logre la necesaria coherencia y continuidad.
  • Además de ser informado y consultado ocasionalmente el debe también informar, sugerir y ayudar a tomar decisiones y a respaldar su aplicación.
  • Ya que todo lo del centro educativo realiza les afecta de alguna manera también los padres de familia deben participar y sentirse corresponsales en las diferentes instancias de la Comunidad Educativa, en las actividades extracátedra, etc., buscando integrarse y mejorar las relaciones familia-colegio.

La sociedad que queremos construir

Una de las características del educador agustiniano es su dinamismo interno, la búsqueda de nuevas respuestas a las necesidades siempre cambiante de sus alumnos. La creatividad, la capacidad innovadora se convierten en cualidades necesarias para prever o anticipar la sociedad del futuro en la que el alumno de hoy actuará el día de mañana. Además debe hacer vida, ensayar en el Centro Educativo esa “sociedad distinta” que el alumno sueña construir. 

Esa sociedad soñada debe ser:

  • El ámbito propicio donde las personas pueden encontrar respuestas a sus problemas y aspiraciones.
  • Poseedoras de normas de convivencia y modelos organizativos libremente elegidos, orientados al bien común.
  • Capaz de renovarse y perfeccionarse en búsqueda permanente a una comunidad participativa, justa, libre y fraterna.
  • Inspirada en los valores evangélicos como marco de convivencia en la que las personas y los pueblos puedan vivir en armonía y paz generadora de hombres libres de toda explotación y participes del ideal cristiano de construir una civilización justa y solidaria.
  • Espacio en el que tanto el hombre como la mujer sean revalorizados en su dignidad de persona humana y gocen de iguales oportunidades para realizarse integralmente como hijos de Dios.